Causas, consecuencias y soluciones técnicas
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Las empresas de humedades Madrid han detectado en los últimos años un incremento sostenido de patologías relacionadas con la presencia de agua no controlada en viviendas, comunidades y edificios industriales. Este fenómeno no solo afecta la estética de los inmuebles, sino que compromete su estructura interna, la calidad del aire y la salubridad ambiental.
Comprender los distintos tipos de humedades, sus causas reales y las soluciones técnicas adecuadas resulta esencial para prevenir daños mayores y tomar decisiones basadas en criterios técnicos contrastados.
Humedad por capilaridad: el ascenso silencioso desde el subsuelo
La humedad por capilaridad se produce cuando el agua presente en el terreno asciende a través de los materiales porosos de muros y cimientos. Este fenómeno físico responde a la capacidad de ciertos materiales como ladrillo, mortero o piedra de absorber agua desde el suelo y transportarla verticalmente.
Entre los signos más frecuentes se encuentran:
- Manchas inferiores
- Desprendimiento pintura
- Eflorescencias salinas
- Zócalos deteriorados
La presencia de sales minerales transportadas por el agua genera cristalizaciones visibles en la superficie del muro. Estas sales no solo afectan la apariencia, sino que provocan un progresivo deterioro del revestimiento.
La causa principal suele estar relacionada con la ausencia o fallo de una barrera impermeable en la base del muro. En construcciones antiguas, esta protección horizontal muchas veces no existe, lo que facilita el ascenso continuo de humedad.
Las soluciones técnicas incluyen la inyección de resinas hidrofugantes, la instalación de láminas impermeables mediante corte mecánico o sistemas electrofísicos de inversión de polaridad. La elección depende del tipo de soporte, nivel de saturación y condiciones estructurales.
Humedad por filtración: entradas de agua desde el exterior
La humedad por filtración ocurre cuando el agua de lluvia o acumulaciones exteriores atraviesan la envolvente del edificio. Puede producirse en cubiertas, fachadas, terrazas o muros enterrados.
Entre las causas más comunes destacan:
- Fisuras estructurales
- Impermeabilización deficiente
- Juntas deterioradas
- Pendientes incorrectas
Este tipo de humedad suele manifestarse con manchas irregulares en paredes o techos, aparición de moho y deterioro de materiales aislantes. En cubiertas planas, por ejemplo, la acumulación de agua debido a pendientes inadecuadas incrementa el riesgo de filtraciones. En fachadas, el envejecimiento de revestimientos o sellados favorece la entrada de agua durante lluvias intensas.
Las intervenciones pueden incluir la renovación completa de sistemas impermeabilizantes, aplicación de membranas líquidas, sellado de grietas con resinas elásticas o mejora de drenajes perimetrales. Un diagnóstico adecuado requiere inspección técnica con mediciones de humedad y análisis de puntos críticos.
Humedad por condensación: el enemigo invisible del aire interior
La humedad por condensación se genera cuando el vapor de agua presente en el ambiente interior se transforma en líquido al entrar en contacto con superficies frías. Es frecuente en viviendas con ventilación insuficiente y aislamiento térmico deficiente.
Factores determinantes:
- Puentes térmicos
- Ventilación limitada
- Alta ocupación
- Actividades domésticas
Cocinar, ducharse o secar ropa en interiores aumenta significativamente la carga de vapor. Si no existe renovación de aire adecuada, el vapor se condensa en esquinas, ventanas o paredes orientadas al norte. Las consecuencias incluyen proliferación de moho, deterioro de revestimientos y riesgos para la salud respiratoria.
Según la Organización Mundial de la Salud, la exposición prolongada a ambientes con humedad elevada y moho puede asociarse con afecciones respiratorias y agravamiento de asma.
Las soluciones se centran en mejorar la ventilación natural o mecánica, instalar sistemas de ventilación con recuperación de calor, reforzar el aislamiento térmico y eliminar puentes térmicos mediante intervenciones constructivas específicas.
Comparativa técnica de los principales tipos de humedades
A continuación, se presenta una tabla comparativa que facilita la identificación de cada tipología:
Esta clasificación permite diferenciar con claridad el origen del problema, evitando tratamientos incorrectos que podrían agravar la situación.
Impacto estructural y sanitario de las humedades
La presencia prolongada de humedad en materiales constructivos produce degradación física y química. El acero de refuerzo puede sufrir corrosión interna, los revestimientos pierden adherencia y la madera experimenta pudrición.
Desde el punto de vista sanitario, los ambientes húmedos favorecen el crecimiento de hongos microscópicos que liberan esporas al aire. Estas partículas pueden afectar especialmente a niños, personas mayores y personas con patologías respiratorias.
El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) advierte que la exposición a ambientes con humedad persistente incrementa la probabilidad de problemas respiratorios y alergias. Asimismo, estudios universitarios en el ámbito de la edificación sostenible subrayan la relación entre aislamiento térmico adecuado y reducción de condensaciones interiores.
Diagnóstico técnico: la base de una intervención eficaz
Una evaluación rigurosa implica el uso de herramientas específicas:
- Higrómetros digitales
- Cámaras termográficas
- Medidores de sales
- Inspección estructural
La termografía infrarroja permite identificar puentes térmicos y zonas con diferente comportamiento térmico. Los medidores de humedad por contacto o microondas ayudan a determinar el nivel de saturación en los materiales.
Un diagnóstico erróneo puede derivar en tratamientos ineficaces. Por ejemplo, aplicar pintura antihumedad en un caso de capilaridad no resolverá el problema de fondo. Por ello, la intervención debe estar basada en análisis técnico y experiencia acreditada.
Prevención y mantenimiento: estrategias a largo plazo
La prevención reduce significativamente la aparición de patologías relacionadas con el agua. Entre las medidas recomendadas se incluyen:
- Revisión periódica
- Sellado de juntas
- Limpieza de canalones
- Control ventilación
En edificios existentes, mejorar el aislamiento térmico mediante sistemas SATE o trasdosados interiores puede disminuir riesgos de condensación. En obra nueva, la correcta ejecución de barreras antihumedad y drenajes perimetrales resulta fundamental.
La normativa técnica de edificación establece requisitos específicos en materia de protección frente a la humedad, especialmente en el Documento Básico HS1 del Código Técnico de la Edificación en España.
Innovación tecnológica en tratamientos antihumedad
El sector ha evolucionado hacia soluciones más eficientes y duraderas. Actualmente existen:
- Resinas expansivas
- Membranas líquidas
- Sistemas electrofísicos
- Ventilación controlada
Las resinas de nueva generación ofrecen mayor capacidad de penetración en poros finos, generando barreras internas continuas. Los sistemas de ventilación mecánica con recuperación de calor mejoran la calidad del aire sin penalizar la eficiencia energética.
La combinación de diagnóstico avanzado y materiales de alto rendimiento permite intervenciones con mayor durabilidad y menor impacto estructural.
Comprender para actuar con criterio técnico
Identificar correctamente el tipo de humedad es el primer paso para aplicar una solución eficaz. Cada tipología responde a causas físicas distintas y requiere tratamientos específicos basados en análisis técnico, experiencia acumulada y cumplimiento normativo.
La presencia de humedad no debe considerarse un problema meramente estético. Se trata de una patología constructiva que puede comprometer la estabilidad estructural y la salud de los ocupantes si no se aborda con rigor.
Un enfoque fundamentado en criterio técnico, diagnóstico preciso y soluciones certificadas garantiza intervenciones duraderas y seguras.





